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martes, 13 de mayo de 2014
Mujeres enseñando a su marido lo que se van a follar.
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domingo, 2 de junio de 2013
Relato cornudo: Sábado a la noche.
Era un sábado como muchos otros y habíamos planeado ir a una macro discoteca, pero esta vez los dos solos ya que nuestro grupo de amigos estaba de viaje fuera de la ciudad y nosotros por motivos de trabajo no pudimos ir .
Quedamos en que iría a recoger a Silvia a su trabajo directamente, para ahorrar tiempo, ella se vestiría y prepararía allí.
Cuando llegue a por ella una vez más, me quede alucinado del pedazo de tía que tenia por novia, como podía vestir tan provocativamente.
Según caminaba hacia el coche desde la puerta de su trabajo, provoco más de una contractura cervical de sus compañeros de curro, que giraban el cuello para verla el culo sin disimular.
Antes de ir de fiesta, cenamos en una hamburgueseria. Compramos una botella en el típico “chino” del barrio y nos fuimos a la discoteca.
Habitualmente al llegar allí hay controles de alcoholemia, yo no estaba preocupado ya que no había bebido casi nada, aun así, nos dieron el alto, el agente me alumbro con la linterna me hizo la típica pregunta ¿Qué si había bebido? Se fue a la puerta del copiloto alumbro por su ventana hacia el suelo, y entonces……. Se percato en las pedazo de piernas de mi chica, que casualmente tenia entre abiertas, la miro a la cara, mi chica le echo una sonrisa picara y nos dejo continuar…. ¿Casualidad?
Llegamos a la discoteca y nos dirigimos al parking para hacer “botellón”, la calle no tenía ninguna iluminación, excepto la luz de neón de los maleteros “tunning” de los coches que estaban aparcados.
Había un grupo de chicos junto a nuestro coche, bailando y liándola, como haría cualquier grupo de tíos solos y borrachos. Miraditas a mi chica, comentarios cerdos y caras de deseo.
Entramos a la discoteca sin esperar cola gracias a un amigo (DJ Famoso) de Silvia que nos metió en lista, fuimos a la barra, nos pedimos unas copas y nos metimos en medio de la aglomerada pista de baile central.
En esta discoteca ya habíamos tenido alguna que otra situación morbosa, pero nunca con otras personas, simplemente un poco de exhibicionismo, o magreo en medio de la gente, aunque tampoco es algo del otro mundo entre gente bastante borracha. Lo que me gustaba es que siempre que íbamos allí Silvia se ponía muy cachonda.
Después de unos cuantos bailes y unas cuantas copas de más, encontramos un sitio estratégico donde ponernos sin ser empujados, nada más llegar un grupo de “mazados guaperas macarillas de gimnasio” se fijo en Silvia. Eran justo el grupo que teníamos delante, y claramente se fijaban en Silvia ya que estaban todo el rato girados hacia ella.
Yo sabía que a Silvia nunca le han gustado los tíos muy mazados y menos aun chulos o macarrillas, asi que no me encontraba muy cómodo, en caso de llegar a tener algún problema, yo hubiera tenido las de perder ya que eran 5 tíos, y bastante más fuertes que yo. No me suele intimidar nadie fácilmente, pero en esta ocasión era distinto.
Después de 15 minutos uno de ellos vino hacia nosotros, y me pregunto “que si no éramos de aquí”, que lo decía porque era raro ver a una pareja sola en una discoteca de ese tipo. Mientras hablaba con él, otro de ellos se acerco a Silvia, la pidió fuego, y se puso a hablar con ella. Yo estaba a poca distancia ya que no me fiaba un pelo de ellos, aunque el tío que hablaba conmigo no parecía ser un colgado ni nada parecido, además vi que Silvia sonreía y no parecía incomodarla.
Después de un rato hablando con ellos nos fuimos a por una copa, y Silvia me comento lo que hablaba con el otro tío…. Que si éramos de Madrid, que si íbamos mucho por allí, que si yo era muy afortunado de estar con una chica tan guapa, etc.….
Volvimos a la pista a un sitio distinto porque yo se lo pedí a Silvia aunque ella prefería volver al mismo sitio, acepto a regañadientes, íbamos bastante tocados, y cachondos. De improviso Silvia se abalanzó hacia mí y comenzó a morrearme y a tocarme la polla durante un buen rato, yo comencé a tocarla el coño desde atrás por debajo el vestido, de pie con su culo pegado a mi polla. Al rato me di cuenta que estaba mirando a unos tíos de la derecha que a su vez la miraban a ella, casualmente eran los mismos tíos de antes.
Silvia sonreía al tio con el que habia hablado mientras les miraba, yo no sabía ni que hacer, ya que supuestamente no eran su tipo, y además ella sabía que me sentía intimidado ante ellos.
Una vez más, el mismo que había hablado con ella se acerco a nosotros, ella aun seguía con su mano en mi polla y el la volvió a pedir fuego, Silvia hecho una carcajada bastante erótica y le dijo que tenía las manos ocupadas, enseñándole la mano que tenia dentro de mi pantalón. Entonces le dijo "mete la mano en el bolsillito de la falda y sácalo túl mismo".
Me quería morir.
Me di cuenta que al meter la mano en el bolsillo se entretuvo un rato, lo note porque yo tenía la mano en su coño por detrás, y me di cuenta que él iba hacia el mismo sitio con la suya.
Pero Silvia no decía nada, simplemente le sonreía.
El chico se quedo bailando junto a Silvia a menos de un palmo. Su grupo de amigos se había dividido, 3 de ellos se habían ido detrás de un grupo de chicas y el otro tío al verse solo, vino con su amigo.
Silvia seguía a lo suyo poniéndome cachondo, se puso frente a mi dando la espalda al los dos tíos, tras 5 minutos de lengua, me miro y me sonrió, y me pidió que no me enfadara, yo no entendía nada.
Cogió mi mano y se la llevo al culo, me quede flipado al notar otra mano apretándoselo sin disimulo, al mirar por encima del hombro de Silvia me encuentro al tío pegado a su espalda y magreandoselo.
El me miro y ni se inmuto al verme mirándole, es más me echo una mirada un tanto amenazadora y se comenzó a reír, entonces Silvia me cogió por la cabeza y también se comenzó a reír.
¡¡¡Se dio la vuelta y le dio un muerdo!!!!
Yo me quede parado intentando entender lo que pasaba, nosotros ya habíamos hecho tríos y cosas morbosas, pero en este caso, iba en contra de sus supuestos gustos, y al mismo tiempo me estaba humillando con gente que no me sentía seguro. Aun considerandome liberal y un cornudo consentido, ¡¡¡estaba teniendo celos!!!! Seguramente por el prototipo de tios que eran, los tipicos a los que ninguna les dice que no, y se comportan como cerdos con ellas, los que en el fondo las ponen cachondisimas.
El tema es que muchas veces la había pedido que me humillara en tríos pero nunca lo hacía.
El otro tío al ver a su amigo liándose con mi novia se acerco a mí y me dijo “que zorra es”, yo no sabía ni que decir, al ver que no respondía cogió y se puso también a tocarla el culo. La gente que teníamos alrededor flipaba.
La situación era muy morbosa, tensa y rara, mi novia con dos tíos bastante chulos en medio de una discoteca donde nos conoce mucha gente magreandose y siendo magreada mientras pasa de su novio el cual está al lado parado y mirando con la boca abierta.....y porque no decirlo, empalmado.
Tras un buen rato se digno a fijarse en mí, me hizo una seña de que la siguiera con el dedo, y les dijo a ellos que la acompañaran a un sitio más cómodo....
Les cogió a los dos de la mano y se fue andando hacia la salida, yo simplemente les seguía detrás.
Al salir fue directamente hacia donde teníamos el coche, ellos me miraban, mientras hablaban con ella, Silvia les comentaba que no pasaba nada, que yo era su novio, pero que ella podía follar con quien quisiera, que me ponía verla follar con otros tíos y que contra mas puta se comportaba mas cachondo me ponía.
Todo era cierto, pero nunca se lo había contado a nadie de esa manera y menos aun si no lo conocíamos de algún encuentro discreto.
Uno de los tíos, al ver lo que iba a pasar se giro y me pregunto “qué coche tienes”, le respondí con un poco de rencor, entonces miro a mi chica y le dijo que mejor iban al suyo, que era más grande. Era cierto tenían un Mercedes Vito, bastante más espaciosa, para que pudiéramos entrar los cuatro.
Al llegar a la furgoneta, el dueño abrió el portón lateral y entro para tumbar los asientos del medio, en la zona de atrás no los tenía puestos con lo que se quedo un espacio de unos 2 x 2. El otro tío ayudo a entrar a Silvia y aprovecho para levantarla la falda y mirarla el culo, la beso un cachete y me dijo "menudo polvo la vamos a echar a tu novia". Yo simplemente asentí con la cabeza.
Cuando me disponía a entrar mi novia me miro y me dijo que me quedara fuera, que sacara el móvil y lo grabara, que hoy me tocaba mirar. El mas guaperas de los dos, el que la entro en la disco, me miro se saco la polla y me dijo "no te preocupes que va a tener de sobra con esta polla" fue bastante sarcástico, aunque lo peor es que tenia razón, al igual que físicamente era como el doble que yo, me sacaba una cabeza de alto, fibrado a más no poder, guaperas, pero encima tenía un rabo que era el doble de gordo que el mío y 2 veces más largo (como una botella de 1 litro de Coca-Cola).
Silvia: ¿ves porque tenía tantas ganas de que me follaran? Tiene un cuerpo y una polla que ya me gustaría tener a diario en casa, como el otro este igual de bueno te cambio por ellos...
Guaperas: ¿ No tiene ni la mitad, de polla ? jajaja no te preocupes que yo me encargare de darte la caña que no te da este PUTA.
Silvia: Ni la cuarta parte, ni de gorda ni de larga.
Me miro como con asco.
Se echaron a reír. Yo sabía que estaba haciendo lo que le pedí, "humillarme" y me estaba poniendo cachondo, y al mismo tiempo sentía impotencia.
El guaperas cogió a mi novia por la cabeza y la lanzo contra su polla violentamente y ella respondió abriendo su boca y tragándosela entera. La envistió la boca durante un buen rato, mi novia le escupía, le lamia desde los huevos hasta el capullo y se la volvía a zampar, sin dejar de mirarle a los ojos y sin que él la soltara la cabeza.
Silvia miro al otro chico sin dejar de comerle la polla al guaperas, se levanto la falda y le hizo un gesto con la mano mientras le acariciaba el abdomen. El otro tío entendió lo que quiso, la quito el tanga en 1 segundo, y la metió 2 dedos sin dificultad.
Desde mi posición pude ver que estaba mojadisima, casi podía olerla.
Soltó la mano que la sujetaba la cabeza, se giro y se puso a cuatro patas desabrocho los pantalones del que la hacia el dedo y le saco la polla.
Silvia: Joder, hoy es mi día de suerte, a falta de una dos de la buenas………otra polla como dios manda, grande y gorda. ¿Tenéis familia negra?
Los dos tíos se empezaron a reír. Entonces miro al guaperas, que ahora se encontraba frente a su culo.
Silvia: Cabron deja de reírte y follame por favor.
Le estaba suplicando, increíble. Le cogió el rabo y se lo metió en el coño. Según le dio el primer pollazo abrió los ojos como un búho, vi perfectamente que de lo gorda que era la rozaba por todos lados, dilatándoselo bestialmente.
Sin condón, no lo conocía pero se lo estaba follando sin condón…..
Se volvió hacia donde más cerca se encontraba su boca y topo con la polla del otro tío, comenzó el mismo proceso que unos minutos antes con el guaperas.
Guaperas: Seguro que no está acostumbrada a jugar con pollas tan grandes.
El Otro: Joder que pedazo de puta, como la chupa, me la está dejando reluciente.
Jajajajaja risas…
Guaperas: y este aquí grabando, jajaja cojonudo, hay que ser cabron, me hace a mí esto mi novia y la cruzo la cara. Puto cornudo…
Yo no decía nada simplemente miraba y escuchaba…. a punto de reventar en todos los sentidos.
Mientras se la follaba a cuatro patas comenzó a masajearla el ano, la escupió y comenzó a meter el dedo, Silvia no se quejaba, empezó a arquear mas el culo, como pidiendo que se lo follaran.
Soltó la polla que se estaba comiendo y empujo al guaperas para apartarle, lo tumbo en el suelo y se sentó encima para que siguiera follandosela. Miro al otro y le dijo “hazme feliz y follame el culo”.
Estaba pidiendo una doble penetración, a dos tíos de los que no sabía ni el nombre, en el parking de una macro discoteca, en una furgoneta. A mí por mucho que se lo había propuesto jamás me había dejado.
Después de unos 10 minutos, el tío que la estaba dando por culo se corrió, Silvia pego un gemido que escucho un grupo que montaba en el coche para irse. Me miraron y me hicieron señas con las manos en plan, CAMPEONES….
Silvia: Joder menuda corrida, me has llenado el culo. (Entre gemidos)
El guaperas no paraba de follarsela, entonces el otro me dijo que fuera donde el copiloto y sacara unas toallitas de la guantera, yo fui como si tuviera un resorte sin pensarlo, las saque y se las pase. Ya ni móvil ni video. Quería correrme.
Silvia se volvió a poner a 4 patas, pero esta vez con su culo hacia mí, asomando por la puerta de la furgoneta, me paso las toallitas y me dijo “límpiamelo bien”. Y volvió a comerle la polla al que quedaba.
Cuando se lo deje bien limpio la di una palmada en el culo (listo). Ella lo entendió.
El otro tío saco su móvil y se puso a grabar como se la chupaba a su amigo, mi novia no se enfadaba, sino que se ponía a mirar, sonreír y jugar con la cámara sensualmente mientras le comía la polla.
Silvia: ¿Dónde quieres correrte?
Guaperas: En esa boca de zorra… Para que cuando te bese tu novio se acuerde de mi. Jeje
Le miro y sonrió.
Silvia: Pues hazlo cabronazo….
Continuo comiéndosela aun mas zorra, el tío estaba cachondisimo y comenzó a convulsionar, la corrida estaba cerca, mi novia al darse cuenta le empezó a pajear con la boca abierta mientras le lamia la punta. El tío le echo una buena mascada y mi chica no dejo escapar ni una sola gota, se lo trago y continúo limpiándosela un buen rato.
Cuando termino, se vistió, bajo de la furgoneta, nos fumamos un cigarro, nos bebimos unas copas con los dos cachas, les dio su teléfono a los dos.
Silvia: Llamadme pronto, follais de puta madre, la próxima vez en nuestra casa, hay más espacio y estaremos mas cómodos… jeje
Nos fuimos como si no hubiera pasado absolutamente nada.
En el coche de vuelta a casa y tras una conversación bastante morbosa sobre lo que había sucedido, me saco la polla y me dijo “todavía estas cachondo cabronazo, mas pequeña pero igual de buena…. Jeje” y me hizo una mamada de consuelo….
FIN
Éste relato lo tenía guardado descargado de una web que no recuerdo, pero he decidido compartirlo pues lo encuentro muy morboso.
Quedamos en que iría a recoger a Silvia a su trabajo directamente, para ahorrar tiempo, ella se vestiría y prepararía allí.
Cuando llegue a por ella una vez más, me quede alucinado del pedazo de tía que tenia por novia, como podía vestir tan provocativamente.
Según caminaba hacia el coche desde la puerta de su trabajo, provoco más de una contractura cervical de sus compañeros de curro, que giraban el cuello para verla el culo sin disimular.
Antes de ir de fiesta, cenamos en una hamburgueseria. Compramos una botella en el típico “chino” del barrio y nos fuimos a la discoteca.
Habitualmente al llegar allí hay controles de alcoholemia, yo no estaba preocupado ya que no había bebido casi nada, aun así, nos dieron el alto, el agente me alumbro con la linterna me hizo la típica pregunta ¿Qué si había bebido? Se fue a la puerta del copiloto alumbro por su ventana hacia el suelo, y entonces……. Se percato en las pedazo de piernas de mi chica, que casualmente tenia entre abiertas, la miro a la cara, mi chica le echo una sonrisa picara y nos dejo continuar…. ¿Casualidad?
Llegamos a la discoteca y nos dirigimos al parking para hacer “botellón”, la calle no tenía ninguna iluminación, excepto la luz de neón de los maleteros “tunning” de los coches que estaban aparcados.
Había un grupo de chicos junto a nuestro coche, bailando y liándola, como haría cualquier grupo de tíos solos y borrachos. Miraditas a mi chica, comentarios cerdos y caras de deseo.
Entramos a la discoteca sin esperar cola gracias a un amigo (DJ Famoso) de Silvia que nos metió en lista, fuimos a la barra, nos pedimos unas copas y nos metimos en medio de la aglomerada pista de baile central.
En esta discoteca ya habíamos tenido alguna que otra situación morbosa, pero nunca con otras personas, simplemente un poco de exhibicionismo, o magreo en medio de la gente, aunque tampoco es algo del otro mundo entre gente bastante borracha. Lo que me gustaba es que siempre que íbamos allí Silvia se ponía muy cachonda.
Después de unos cuantos bailes y unas cuantas copas de más, encontramos un sitio estratégico donde ponernos sin ser empujados, nada más llegar un grupo de “mazados guaperas macarillas de gimnasio” se fijo en Silvia. Eran justo el grupo que teníamos delante, y claramente se fijaban en Silvia ya que estaban todo el rato girados hacia ella.
Yo sabía que a Silvia nunca le han gustado los tíos muy mazados y menos aun chulos o macarrillas, asi que no me encontraba muy cómodo, en caso de llegar a tener algún problema, yo hubiera tenido las de perder ya que eran 5 tíos, y bastante más fuertes que yo. No me suele intimidar nadie fácilmente, pero en esta ocasión era distinto.
Después de 15 minutos uno de ellos vino hacia nosotros, y me pregunto “que si no éramos de aquí”, que lo decía porque era raro ver a una pareja sola en una discoteca de ese tipo. Mientras hablaba con él, otro de ellos se acerco a Silvia, la pidió fuego, y se puso a hablar con ella. Yo estaba a poca distancia ya que no me fiaba un pelo de ellos, aunque el tío que hablaba conmigo no parecía ser un colgado ni nada parecido, además vi que Silvia sonreía y no parecía incomodarla.
Después de un rato hablando con ellos nos fuimos a por una copa, y Silvia me comento lo que hablaba con el otro tío…. Que si éramos de Madrid, que si íbamos mucho por allí, que si yo era muy afortunado de estar con una chica tan guapa, etc.….
Volvimos a la pista a un sitio distinto porque yo se lo pedí a Silvia aunque ella prefería volver al mismo sitio, acepto a regañadientes, íbamos bastante tocados, y cachondos. De improviso Silvia se abalanzó hacia mí y comenzó a morrearme y a tocarme la polla durante un buen rato, yo comencé a tocarla el coño desde atrás por debajo el vestido, de pie con su culo pegado a mi polla. Al rato me di cuenta que estaba mirando a unos tíos de la derecha que a su vez la miraban a ella, casualmente eran los mismos tíos de antes.
Silvia sonreía al tio con el que habia hablado mientras les miraba, yo no sabía ni que hacer, ya que supuestamente no eran su tipo, y además ella sabía que me sentía intimidado ante ellos.
Una vez más, el mismo que había hablado con ella se acerco a nosotros, ella aun seguía con su mano en mi polla y el la volvió a pedir fuego, Silvia hecho una carcajada bastante erótica y le dijo que tenía las manos ocupadas, enseñándole la mano que tenia dentro de mi pantalón. Entonces le dijo "mete la mano en el bolsillito de la falda y sácalo túl mismo".
Me quería morir.
Me di cuenta que al meter la mano en el bolsillo se entretuvo un rato, lo note porque yo tenía la mano en su coño por detrás, y me di cuenta que él iba hacia el mismo sitio con la suya.
Pero Silvia no decía nada, simplemente le sonreía.
El chico se quedo bailando junto a Silvia a menos de un palmo. Su grupo de amigos se había dividido, 3 de ellos se habían ido detrás de un grupo de chicas y el otro tío al verse solo, vino con su amigo.
Silvia seguía a lo suyo poniéndome cachondo, se puso frente a mi dando la espalda al los dos tíos, tras 5 minutos de lengua, me miro y me sonrió, y me pidió que no me enfadara, yo no entendía nada.
Cogió mi mano y se la llevo al culo, me quede flipado al notar otra mano apretándoselo sin disimulo, al mirar por encima del hombro de Silvia me encuentro al tío pegado a su espalda y magreandoselo.
El me miro y ni se inmuto al verme mirándole, es más me echo una mirada un tanto amenazadora y se comenzó a reír, entonces Silvia me cogió por la cabeza y también se comenzó a reír.
¡¡¡Se dio la vuelta y le dio un muerdo!!!!
Yo me quede parado intentando entender lo que pasaba, nosotros ya habíamos hecho tríos y cosas morbosas, pero en este caso, iba en contra de sus supuestos gustos, y al mismo tiempo me estaba humillando con gente que no me sentía seguro. Aun considerandome liberal y un cornudo consentido, ¡¡¡estaba teniendo celos!!!! Seguramente por el prototipo de tios que eran, los tipicos a los que ninguna les dice que no, y se comportan como cerdos con ellas, los que en el fondo las ponen cachondisimas.
El tema es que muchas veces la había pedido que me humillara en tríos pero nunca lo hacía.
El otro tío al ver a su amigo liándose con mi novia se acerco a mí y me dijo “que zorra es”, yo no sabía ni que decir, al ver que no respondía cogió y se puso también a tocarla el culo. La gente que teníamos alrededor flipaba.
La situación era muy morbosa, tensa y rara, mi novia con dos tíos bastante chulos en medio de una discoteca donde nos conoce mucha gente magreandose y siendo magreada mientras pasa de su novio el cual está al lado parado y mirando con la boca abierta.....y porque no decirlo, empalmado.
Tras un buen rato se digno a fijarse en mí, me hizo una seña de que la siguiera con el dedo, y les dijo a ellos que la acompañaran a un sitio más cómodo....
Les cogió a los dos de la mano y se fue andando hacia la salida, yo simplemente les seguía detrás.
Al salir fue directamente hacia donde teníamos el coche, ellos me miraban, mientras hablaban con ella, Silvia les comentaba que no pasaba nada, que yo era su novio, pero que ella podía follar con quien quisiera, que me ponía verla follar con otros tíos y que contra mas puta se comportaba mas cachondo me ponía.
Todo era cierto, pero nunca se lo había contado a nadie de esa manera y menos aun si no lo conocíamos de algún encuentro discreto.
Uno de los tíos, al ver lo que iba a pasar se giro y me pregunto “qué coche tienes”, le respondí con un poco de rencor, entonces miro a mi chica y le dijo que mejor iban al suyo, que era más grande. Era cierto tenían un Mercedes Vito, bastante más espaciosa, para que pudiéramos entrar los cuatro.
Al llegar a la furgoneta, el dueño abrió el portón lateral y entro para tumbar los asientos del medio, en la zona de atrás no los tenía puestos con lo que se quedo un espacio de unos 2 x 2. El otro tío ayudo a entrar a Silvia y aprovecho para levantarla la falda y mirarla el culo, la beso un cachete y me dijo "menudo polvo la vamos a echar a tu novia". Yo simplemente asentí con la cabeza.
Cuando me disponía a entrar mi novia me miro y me dijo que me quedara fuera, que sacara el móvil y lo grabara, que hoy me tocaba mirar. El mas guaperas de los dos, el que la entro en la disco, me miro se saco la polla y me dijo "no te preocupes que va a tener de sobra con esta polla" fue bastante sarcástico, aunque lo peor es que tenia razón, al igual que físicamente era como el doble que yo, me sacaba una cabeza de alto, fibrado a más no poder, guaperas, pero encima tenía un rabo que era el doble de gordo que el mío y 2 veces más largo (como una botella de 1 litro de Coca-Cola).
Silvia: ¿ves porque tenía tantas ganas de que me follaran? Tiene un cuerpo y una polla que ya me gustaría tener a diario en casa, como el otro este igual de bueno te cambio por ellos...
Guaperas: ¿ No tiene ni la mitad, de polla ? jajaja no te preocupes que yo me encargare de darte la caña que no te da este PUTA.
Silvia: Ni la cuarta parte, ni de gorda ni de larga.
Me miro como con asco.
Se echaron a reír. Yo sabía que estaba haciendo lo que le pedí, "humillarme" y me estaba poniendo cachondo, y al mismo tiempo sentía impotencia.
El guaperas cogió a mi novia por la cabeza y la lanzo contra su polla violentamente y ella respondió abriendo su boca y tragándosela entera. La envistió la boca durante un buen rato, mi novia le escupía, le lamia desde los huevos hasta el capullo y se la volvía a zampar, sin dejar de mirarle a los ojos y sin que él la soltara la cabeza.
Silvia miro al otro chico sin dejar de comerle la polla al guaperas, se levanto la falda y le hizo un gesto con la mano mientras le acariciaba el abdomen. El otro tío entendió lo que quiso, la quito el tanga en 1 segundo, y la metió 2 dedos sin dificultad.
Desde mi posición pude ver que estaba mojadisima, casi podía olerla.
Soltó la mano que la sujetaba la cabeza, se giro y se puso a cuatro patas desabrocho los pantalones del que la hacia el dedo y le saco la polla.
Silvia: Joder, hoy es mi día de suerte, a falta de una dos de la buenas………otra polla como dios manda, grande y gorda. ¿Tenéis familia negra?
Los dos tíos se empezaron a reír. Entonces miro al guaperas, que ahora se encontraba frente a su culo.
Silvia: Cabron deja de reírte y follame por favor.
Le estaba suplicando, increíble. Le cogió el rabo y se lo metió en el coño. Según le dio el primer pollazo abrió los ojos como un búho, vi perfectamente que de lo gorda que era la rozaba por todos lados, dilatándoselo bestialmente.
Sin condón, no lo conocía pero se lo estaba follando sin condón…..
Se volvió hacia donde más cerca se encontraba su boca y topo con la polla del otro tío, comenzó el mismo proceso que unos minutos antes con el guaperas.
Guaperas: Seguro que no está acostumbrada a jugar con pollas tan grandes.
El Otro: Joder que pedazo de puta, como la chupa, me la está dejando reluciente.
Jajajajaja risas…
Guaperas: y este aquí grabando, jajaja cojonudo, hay que ser cabron, me hace a mí esto mi novia y la cruzo la cara. Puto cornudo…
Yo no decía nada simplemente miraba y escuchaba…. a punto de reventar en todos los sentidos.
Mientras se la follaba a cuatro patas comenzó a masajearla el ano, la escupió y comenzó a meter el dedo, Silvia no se quejaba, empezó a arquear mas el culo, como pidiendo que se lo follaran.
Soltó la polla que se estaba comiendo y empujo al guaperas para apartarle, lo tumbo en el suelo y se sentó encima para que siguiera follandosela. Miro al otro y le dijo “hazme feliz y follame el culo”.
Estaba pidiendo una doble penetración, a dos tíos de los que no sabía ni el nombre, en el parking de una macro discoteca, en una furgoneta. A mí por mucho que se lo había propuesto jamás me había dejado.
Después de unos 10 minutos, el tío que la estaba dando por culo se corrió, Silvia pego un gemido que escucho un grupo que montaba en el coche para irse. Me miraron y me hicieron señas con las manos en plan, CAMPEONES….
Silvia: Joder menuda corrida, me has llenado el culo. (Entre gemidos)
El guaperas no paraba de follarsela, entonces el otro me dijo que fuera donde el copiloto y sacara unas toallitas de la guantera, yo fui como si tuviera un resorte sin pensarlo, las saque y se las pase. Ya ni móvil ni video. Quería correrme.
Silvia se volvió a poner a 4 patas, pero esta vez con su culo hacia mí, asomando por la puerta de la furgoneta, me paso las toallitas y me dijo “límpiamelo bien”. Y volvió a comerle la polla al que quedaba.
Cuando se lo deje bien limpio la di una palmada en el culo (listo). Ella lo entendió.
El otro tío saco su móvil y se puso a grabar como se la chupaba a su amigo, mi novia no se enfadaba, sino que se ponía a mirar, sonreír y jugar con la cámara sensualmente mientras le comía la polla.
Silvia: ¿Dónde quieres correrte?
Guaperas: En esa boca de zorra… Para que cuando te bese tu novio se acuerde de mi. Jeje
Le miro y sonrió.
Silvia: Pues hazlo cabronazo….
Continuo comiéndosela aun mas zorra, el tío estaba cachondisimo y comenzó a convulsionar, la corrida estaba cerca, mi novia al darse cuenta le empezó a pajear con la boca abierta mientras le lamia la punta. El tío le echo una buena mascada y mi chica no dejo escapar ni una sola gota, se lo trago y continúo limpiándosela un buen rato.
Cuando termino, se vistió, bajo de la furgoneta, nos fumamos un cigarro, nos bebimos unas copas con los dos cachas, les dio su teléfono a los dos.
Silvia: Llamadme pronto, follais de puta madre, la próxima vez en nuestra casa, hay más espacio y estaremos mas cómodos… jeje
Nos fuimos como si no hubiera pasado absolutamente nada.
En el coche de vuelta a casa y tras una conversación bastante morbosa sobre lo que había sucedido, me saco la polla y me dijo “todavía estas cachondo cabronazo, mas pequeña pero igual de buena…. Jeje” y me hizo una mamada de consuelo….
FIN
Éste relato lo tenía guardado descargado de una web que no recuerdo, pero he decidido compartirlo pues lo encuentro muy morboso.
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martes, 21 de mayo de 2013
sábado, 2 de febrero de 2013
La apuesta - continuación parte 2- (Relato).
Pasados unos días y
ya olvidado el pequeño episodio vivido en el último coito, al menos por mi
parte, decidimos mi mujer y yo salir el viernes por la noche a cenar y a ver
alguna película en el cine. Yo me vestí más bien normalito, pues no creí que
iríamos a ningún sitio especial, pero cuando apareció mi esposa me quedé con la
boca abierta de asombro, estaba preciosa, radiante y vestida con un vestido
ajustado negro, no muy corto, más o menos unos 20 cm por encima de la rodilla,
pero lo que más llamaba la atención es que el vestido se abría totalmente por
delante con una cremallera doble, de las que se pueden abrir desde arriba y
también por la parte de abajo, acompañaba el conjunto unas medias negras y unos
zapatos de tacón de aguja.
Al ver mi cara de
asombro me miró y dijo: " ¿Qué pasa, tal vez me he arreglado demasiado
para salir?", a lo que yo respondí titubeando: " No, no, tan sólo que no me
esperaba que te vistieras tan sexy para salir al cine...", y ella replicó:
" Bueno, he pensado que si vamos a la sesión golfa podemos cenar antes, y
al salir del cine, ir a tomar una copa para aprovechar la ocasión." Me
quedé un poco pensativo y reflexionando pensé que en verdad hacía ya bastante
tiempo que no hacíamos salidas nocturnas y tal vez esto cambiaría un poco la
monotonía del día a día, por lo que asintiendo con la cabeza le dije: "
Tienes razón, espera un momento que me arreglo un poco." A continuación me
dispuse a ponerme una vestimenta un poco más acorde a la suya. Mientras, ella
recibía un aviso de whatsapp y respondía haciendo tiempo.
Salimos de casa y al
sentarse en el coche mi mujer cogió la cremallera de la parte de abajo del vestido
y la subió dejando a la vista sus piernas enfundadas en las medias que acababan
en unas ligas de banda dejando a la vista la parte alta de sus muslos hasta
casi dejar a la vista sus braguitas, y acompañando el gesto dijo: "Me subo
la cremallera para sentarme más cómoda, porque éste vestido es tan ajustado...,
¡recuérdame antes de bajar que la cierre, que si no voy a dar el espectáculo!
". Al hacer éste comentario en mi mente vino la imagen de mi querida
esposa exhibiendo sus "virtudes" ante toda una serie de desconocidos
y me vino una repentina excitación que produjo un severo endurecimiento de mi
polla.
Tras recorrer varias
calles de la ciudad llegamos a un restaurante al que antes íbamos con cierta
frecuencia que no es demasiado caro y tiene una carta muy variada, puedes pedir
desde pizza a marisco, aparcamos el coche en un parking cercano y al salir yo
no dije nada a mi mujer respecto a la cremallera de su vestido, por lo que ésta
bajó del coche y nos dirigimos hasta la puerta del restaurante ante la atenta
mirada de todos los que se cruzaban en nuestro camino, al entrar se adelantó
Marta y dirigiéndose al camarero éste le indicó una mesa que había al fondo del
local.
Al acercarnos a la
mesa un hombre que estaba sentado sólo en la mesa de al lado se quedó mirando a
mi mujer y con cara de sorpresa dijo: “ ¡¡ Marta, cuánto tiempo sin verte, y
mira por dónde nos encontramos aquí !!”. Acto seguido se levantó y le dio dos
besos y empezaron a charlar amistosamente. En un momento de pausa Marta se giró
hacia mí y dijo: “ Mira cariño, éste es Carlos, un compañero del instituto,
Carlos éste es David, mi marido. “ y a continuación nos estrechamos la mano en
un saludo. Continuaron hablando un poco y de pronto Marta se dirige a mí y me
dice: “ ¿Te importa que Carlos cene con nosotros?, así tendremos ocasión de
seguir charlando y ponernos al día “. Yo, por no ser maleducado respondí: “
Bueno,…si quieres…”.
Carlos en ese momento
un poco embarazoso dijo: “ No, no, yo no quiero molestar, casualmente he
decidido cenar algo aquí pues voy a ver una película en el multicine del final
de la calle…”, y sin dejarle acabar la frase Marta dijo: “ ¡ Si nosotros
también vamos ese cine!, nada, nada, te sientas con nosotros a cenar…” Acto
seguido nos sentamos los tres en la mesa, mi mujer situada entre los dos y
Carlos no pudo evitar un repaso a los muslos de mi señora que al sentarse dejó
a la vista una visión muy agradable. Marta empezó a hacer preguntas y
comentarios sobre antiguos compañeros y Carlos respondía con divertimento.
Pedimos algo de comida rápida, y yo me dirigí al baño a lavarme las manos, como
estaba ocupado tardé un poco en regresar, y al volver pude ver que ambos
estaban más juntos (los asientos eran como un pequeño sofá circular alrededor
de la mesa con un mantel que prácticamente llegaba al suelo), y Marta tenía en
una mano la copa de vino que habían traído y la otra apoyada en el asiento,
Carlos también tenía una copa de vino entre las manos. Al llegar Marta se
dirigió a mí diciendo: “Cari, lo siento pero me he dejado el bolso en el
asiento trasero del coche, ¿te puedes acercar a buscarlo?". Yo le dije:” Claro,
ahora vengo”, y me dirigí al parking.
De regreso, ya con el
bolso en la mano, iba pensando en lo pequeño que era el mundo y la casualidad
de que mi mujer y Carlos se encontraran ésta noche después de tanto tiempo.
Cuando me acerqué a la mesa Marta y Carlos me miraron furtivamente y
instintivamente separaron un poco sus cuerpos que hasta llegar yo estaban
totalmente pegados y con las manos bajo la mesa, y dijo mi mujer: “ ¡Gracias
cariño!, vamos a comer que se nos va a hacer tarde para ir al cine."
Cenamos entre charla,
risas y miradas cómplices entre ellos, pero yo no di importancia pues el
ambiente era bastante distendido y amigable. Al terminar la cena y ya próxima
la hora de la sesión de la película que íbamos a ver en el cine hice una seña
al camarero para que nos trajera la cuenta y en ese momento Carlos dijo: “ No te
preocupes, ya pago yo, la próxima ya pagarás tú…” Yo le dije que no, pero ante su
insistencia acepté la invitación. Mientras, Marta se dirigió al baño y al
levantarse vi que se bajaba un poco la cremallera del vestido pues se le había
abierto más de la cuenta y daba a ver el tul semitransparente de su tanga negro
que dejaba adivinar perfectamente su sexo recién depilado, se encaminó al baño
con un contoneo de caderas que era insinuante ante la atenta mirada de los
hombres que estaban en las mesas de alrededor. Mientras Carlos y yo entrabamos
en una conversación en la que él halagaba el buen aspecto que tenía mi mujer a
pesar de que los años habían pasado.
Al poco rato mi mujer
regresó del baño y nos dirigimos al cine, al llegar nosotros nos metimos en una
sala a ver una peli un con un poco de acción en la que casi todos los asientos estaban
completos pues había mucha gente y Carlos entró en la anterior del mismo
pasillo que era un poco más profunda, casi de arte y ensayo,(vamos para mí un
rollo infumable), y como es lógico, prácticamente la sala vacía por completo.
Nos despedimos y quedamos para al salir, ir a tomar alguna copa.
Cuando llevábamos
poco más de quince minutos de película, mi mujer me dijo al oído: “¡Vaya rollo
de película que me has traído a ver, se nota que es de las que a ti te gustan
no hay más que tiros!" Y sin darme la oportunidad de contestar añadió: “ Tú
quédate viendo ésta que yo me voy a la sala que está Carlos a ver si me gusta
más, y si no al menos seguiremos cotilleando de los ex compañeros…”
A continuación se
levantó dejándome un poco perplejo y se fue a la puerta de salida, yo no
entendía nada, pues habíamos salido a pasar una noche en pareja, y resulta que
estaba pasando más tiempo con el tal Carlos que conmigo, pero bueno no le quise
dar más importancia y seguí viendo la peli.
Al acabar la
película, salí de la sala y pude ver que la otra peli aún no había acabado, me
asomé por la puerta y en la oscuridad pude vislumbrar que habían sólo unas diez
personas en la sala, y acercándome a las tres parejas que yo veía pude
comprobar que no eran Marta y Carlos, el resto parecía ser que eran personas
sueltas, para no molestar me senté a esperar que acabara la película pues ya no
quedaba mucho para el final.
Ya casi al final y a punto
de salir los créditos de la peli, vi como de una de las filas delanteras
aparecía una cabeza de mujer al lado de un hombre, como si hubiese estado con
la cabeza apoyada en el regazo de éste, arreglándose un poco el peinado y cuchicheándole
al oído. Al poco encendieron las luces de la sala y me dirigí hacia la pareja
que se estaba levantando del asiento y arreglándose un poco la ropa. Al
acercarme pude comprobar que eran ellos que me miraron con cara de asombro y
Marta dijo: “Hola cariño, tenías razón la peli era un poco rollo y me he
quedado dormida en el regazo de Carlos que amablemente me ha hecho de almohada
improvisada.” Mientras hacía el comentario vi que no paraba de mirar al suelo
como buscando algo, y yo le dije: “¿Has perdido algo?” Y ella contestó:” No, no…
es que al coger el bolso me ha parecido que se caía algo…”, pero en seguida
dijo: “Nada, vamos que me habrá parecido…”
Nos dirigimos por la
hilera de butacas hasta el pasillo Carlos delante, Marta y yo el último, hacia
la salida de la sala y al subir por el
pasillo me fijé en que tenía algo enganchado en mi zapato, me agaché a
desengancharlo y …¿qué es esto?...parece tela negra…¡¡era el tanga de Marta!!.
Me quedé atónito, y sólo acerté a guardarlo en mi bolsillo mientras ellos dos
se adelantaban hacia la salida.
Al salir vi que mi
mujer estaba sola y dijo: “Vamos a esperar a Carlos que ha ido al lavabo, hemos
decidido ir a un bar de copas que él conoce.” Yo casi no oía pues mi mente sólo
trataba de dar sentido a la situación de estar esperando a un tío en la puerta
del lavabo mientras mi mujer me explicaba no se qué y yo tenía su tanga en mi
bolsillo sin entender qué había pasado. Mientras ella seguía diciendo:”Pues
como él tiene el coche bien aparcado y nosotros en el parking, se viene con
nosotros y luego ya le traeremos hasta el coche…”
Al momento salió
Carlos y los tres salimos del cine y nos dirigimos al parking a buscar nuestro
coche. Al entrar en el coche mi mujer se subió otra vez la cremallera del
vestido y al sentarse se le subió un poco la falda y pude ver de reojo que
efectivamente no llevaba nada debajo, ella con un rápido movimiento se bajó un
poco la falda, y girándose un poco en el asiento siguió la charla con Carlos.
Mientras yo conducía hacia el local que me había indicado Carlos.
CONTINUARÁ.
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martes, 4 de diciembre de 2012
La mujer del millonario. Cómic.
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viernes, 1 de junio de 2012
Relato La Playa II (continuación).
Pasados unos días mi mujer Ana, tras un revolcón que nos dimos en casa a la hora de la siesta, me comentó como el que consulta si quieres "agua o vino" si no me importaría que se pusiese en contacto con Fernándo (el improvisado amante de la playa), pues en aquella ocasión había quedado muy satisfecha y quería comprobar si era debido a la excitación del momento o por el "saber hacer" de Fernándo.
En ese momento aquellas palabras me sonaron a insatisfacción por parte de ella en nuestro reciente polvo y le dije:
" Cariño, ¿tan mal te has quedado que ya quieres utilizar el " comodin de la llamada? " (intentando quitar un poco de "hierro" a la situación).
" No seas tonto, no es eso, pero desde el día de playa que le conocimos, sueño casi todos los días en repetir el encuentro con Fernándo, pero sólo lo haré si tú me das tu aprobación. "
Yo me quedé un momento dubitativo pensando en las consecuencias que podía acarrear una respuesta u otra, pero por segundos me vino a la mente la imagen vivida hace unos días de mi querida mujercita siendo penetrada por esas tremendas trancas y sólo el recuerdo de la situación me produjo una intensa erección.
Ella me miró, y al ver que mi pene estaba totalmente tieso me dijo:
" ¡Vaya, parece que tu polla te delata! Me parece que eso es un "visto bueno". Hizo . un movimiento y me señaló el capullo con su dedo índice con una sonrisa en la cara. " Me parece que en realidad estás deseando que otra polla me vuelva a reventar el coño." Y quedó a la espectativa esperando mi respuesta a tan osada afirmación.
Yo no podía negar la evidencia, pero como no estaba muy seguro de cómo podia derivar la situación le dije:
" Vale, estoy de acuerdo con lo de Fernándo, pero con una condición: Quiero estar presente mientras estés con él. Al fin y al cabo es un hombre al que sólo conocemos de aquel encuentro en la playa, y aunque parece buen tío, nunca se sabe... "
Ana se quedó pensativa un momento reflexionando mi propuesta y me contestó:
" De acuerdo, pero una vez que la situación esté controlada y veamos que es segura me reservo la opción de pedirte que nos dejes solos hasta nuevo aviso. "
Yo asentí con la cabeza y ella me dió un cálido beso en la boca y nos abrazamos, pusimos la televisión y ella apoyó su cabeza sobre mi pecho mientras con sus dedos jugaba suavemente en mi hinchado glande. Era un movimiento suave, arriba, abajo, en círculos, casi una tortura.
Mi mujer cogió el mando del reproductor de vídeo, y puso una peli , (suelo tener una carpeta con películas porno de variadas temáticas ), y de pronto en la pantalla salió una imagen de una pareja follando mientras otro tío miraba la escena amordazado y atado. La escena de la película representaba a la mujer que se follaba al amante frente al marido, él inmovilizado presenciando cómo el otro tío bombeaba el coño de su mujer con un grueso miembro mientras ella aullaba en oleadas de placer fijando la mirada en los ojos y la tiesa polla de su esposo.
Viendo la escena mi mujer dijo: " Esta peli me está dando ideas..." y al mismo tiempo empezó a pajearme con más intensidad.
Yo estaba en el cielo por la escena y el pajote que me estaba regalando mi querida esposa, pero debido a mi reciente eyaculación me costaba correrme otra vez.
Mientras, mi mujer veía en la película como el tío que follaba a la mujer se corría soltando chorros de semen en el interior del coño. Ana aceleró el movimiento mientras masajeaba mi glande con la lengua y observaba que en la película el amante se levantaba a desatar al marido y cogiéndolo del cogote le amorró al abierto coño de la mujer que chorreaba semen de su corrida y le decía "come cabrón déjaselo bien limpio que luego voy a follarla otra vez".
Mi mujer excitada por la escena acentuó la mamada al tiempo que con la mano me pajeaba a una velocidad vertiginosa, lo que provocó en mí un gran orgasmo corriéndome de tal manera que los primeros chorros fueron a parar a la boca de Ana, y al apartarse, su cara, pelo y tetas. Cayendo ya el semen por su mano me dijo: " Te lo has pasado bien ¿eh?, me voy a la ducha y llamo a Fernándo a ver si se acuerda de mí, que la película me ha dejado muy caliente... ".
Yo pensé " ¡Cómo no se va a acordar de semejante fiera que había demostrado ser en la playa! ", y debido al cansancio del anterior polvo y la siguiente corrida me quedé profundamente dormido oyendo el ruido de fondo del agua de la ducha cayendo.
Ana me despertó con un beso en la boca y me dijo: " Levántate dormilón, que llevas tres horas durmiendo. Ves a ducharte y arréglate que he quedado con Fernándo para cenar".
Mientras me dirigía adormilado hacia la ducha observé que mi mujer se estaba poniendo un liguero negro para llevar medias, el conjunto lo completaba un tanga negro con un detalle de brillantes en la parte posterior, subió una pierna y empezó a ponerse las medias. La visión era muy erótica.
Tras asearme salí del baño y me quedé perplejo por la visión de tanta belleza: Mi mujer estaba enviando un mensaje por teléfono, llevaba puesto un vestido negro no excesivamente corto, por encima de las rodillas, pero con un corte lateral que subía hasta casi la cintura y la espalda totalmente descubierta hasta prácticamente el inicio de su culo, por lo que naturalmente no llevaba sujetador y sus pechos bamboleaban libres de ataduras bajo la tela. El conjunto se veía perfectamente rematado por unos zapatos de tacón metálico fino muy altos. Viendo como se había preparado yo pensé: " Está decidida a follárselo por todo lo alto, se ha puesto el traje de guerra ".
Ella levantó la vista del teléfono y me vio allí parado, admirándola y me dijo: " ¡No te quedes ahí pasmado, date prisa que vamos tarde! ".
Me apresuré a vestirme y en un momento estábamos en el coche camino al restaurante en el que habían quedado. Yo miraba de reojo a mi mujer que continuaba con el teléfono enviando y recibiendo mensajes mientras yo conducía, y observé que sentada como estaba podía ver casi totalmente su desnudo pecho por el lateral del vestido, así como su pierna hasta por encima del muslo con el final de su media hasta la tira lateral del tanga y el liguero.
La visión era superexcitante, y mi polla empezó a dar muestras de ello.
En una media hora llegamos al restaurante, estaba cerca del mar y tenía un cierto aire chillout, muy moderno y acogedor. Al entrar el maître preguntó si éramos Ana y Manuel, le dijimos que sí y nos dirigió hacia una mesa en el interior dónde nos esperaba Fernando. Al llegar a la mesa él se levantó y adelantando su mano me estrechó la mía, y a continuación dio dos besos en la cara a Ana. Mi mujer se sentó entre los dos, pues la mesa era redonda y el asiento era un cómodo sofá en forma de medio círculo.
Fernando muy atento empezó por interesarse por cómo estábamos desde la última vez que nos vimos e hizo un comentario de si le habíamos encontrado a faltar en estos días, y se quedó mirando a mi mujer. Ésta al ver su interés le dijo: " Desde que me follaste el otro día en la playa noto un vacío en mi interior que estoy deseando llenar " y luego añadió: " Manolo ha hecho lo que ha podido, pero con su polla no me puede llegar a dar el placer que yo anhelo ".
Al oír esta respuesta de mi esposa asumí en aquel momento mi papel de segundón para aquella relación que se había establecido, por lo que mirando a Fernando hice una expresión de levantar las cejas y hombros como diciendo " ¡Qué se le va a hacer! ", a lo que él asintió y dijo:
" No te preocupes que estoy seguro que sabré llenar ese vacío con creces ".
A continuación los dos sonrieron pícaramente, y pedimos la cena. Durante la cena estuvimos hablando de diferentes temas entre los que tratamos estaba la situación de Fernando, que nos dijo que en este momento no tenía pareja estable, pero que había vivido con una mujer durante ocho años y lo habían dejado por incompatibilidad entre ellos. La charla se fue alargando y cada vez veía que Ana estaba más divertida y en algún momento nerviosa, pues no paraba de moverse bajo el mantel, y Fernando no paraba de lanzarle miradas a sus pechos, que seguro que tenía una buena visión pues al estar mi mujer hacia adelante éstos quedaban casi totalmente al descubierto. Al llegar a los postres Fernando susurró algo al oído de Ana y acto seguido ella se levantó y me dijo: " pide los cafés, que voy al baño ", y acto seguido se fue hacia una escalera al fondo del restaurante.
Durante la espera Fernando me preguntó si éramos asiduos a éste tipo de aventuras, a lo que yo le respondí: " La verdad es que no, yo siempre he bromeado con la idea que probara sexo con otro hombre, pero ella siempre se negaba en rotundo, incluso llegando a enfadarse por mis insinuaciones. "
Fernando respondió: " Pues la verdad es que la veo muy desenvuelta para ser la primera vez, ¡por lo visto le gustó la primera lección! " y me guiñó un ojo.
Al momento regresó Ana del baño y pasados unos minutos empezó a buscar en su bolso de mano y me dijo: " Cariño, me parece que me he dejado el móvil en el baño, ¿porqué no te acercas a ver si está allí? ".
Me extrañó que me enviara a mí al baño de señoras a buscarlo, pero supuse que quería hablar más con Fernando, por lo que me dirigí al baño y al llegar vi a una señora que salía y le expliqué si sería tan amable de mirar a ver si estaba el teléfono dentro. La señora se ofreció a mirar y en un par de minutos salió y me dijo que no había ningún teléfono. Le agradecí el gesto y me volví para la mesa. Según me acercaba pude ver que Fernando y Ana se estaban besando apasionadamente, mi mujer cogía a Fernando por detrás del cuello con una mano, y la otra mano la tenía bajo el mantel, él también tenía una mano bajo la mesa y con la otra sobaba descaradamente a mi mujer una teta por el lateral del vestido. Me acerqué y dije inocentemente: " He preguntado a una señora y me ha dicho que no estaba el móvil ".
Ana dejó de besar a Fernando y dijo: " Es verdad, lo siento cariño, pero lo llevaba al fondo del bolso y no lo había visto ".
En ese momento dejaron el sobeteo y recobraron la compostura y dirigiéndose a mí Ana me dijo: " Fernando dice que podemos ir a una discoteca cercana y cuando nos cansemos ir a un apartamento que tiene cerca de aquí, y continuar la noche allí ".
Yo hice un gesto de estar de acuerdo. Fernando se levantó (con un prominente bulto en el pantalón) y dijo: " Voy un momento al baño y pido la cuenta, yo invito ", y a continuación se dirigió hacia el baño. Al pasar vi que del bolsillo superior de su chaqueta colgaba algo, y al fijarme reconocí los brillantes del tanga de Ana , por lo que le dije: " ¡Ya te vale, te has ido al baño para quitarte el tanga y dárselo a Fernando! ".
Ana contestó: " Pues sí, la verdad es que ya llevaba un buen rato durante la cena metiéndome mano, me ha sugerido que me lo quitase y sólo he querido facilitarle las cosas, además cuando te has ido con la escusa del teléfono he aprovechado para sobarle la polla bajo la mesa. ¡No la recordaba tan grande!. Estoy chorreando, deseo que me la meta hasta que me haga perder el conocimiento ".
Cuando regresó Fernando nos levantamos, y al dirigirnos a la salida mi mujer cogía a Fernando por la cintura y él le cogía el culo con su mano por debajo del vestido aprovechando el pronunciado escote trasero del vestido. Yo iba detrás observando la escena, y la cara de sorpresa del maître que nos había recibido, al ver que salíamos con los papeles invertidos a como entramos.
Nos dirigimos a nuestro coche, y al subir yo me puse de conductor y ellos dos entraron al asiento trasero Fernando se inclinó hacia mí y me indicó el camino a seguir hasta la discoteca, y a continuación me dijo: " No vayas muy rápido, que quiero aprovechar el trayecto para que tu mujer me alivie un poco la tensión... "
Acto seguido dio un morreo a Ana mientras ésta empezó a sobarle el paquete sobre el pantalón. Yo arranqué el coche, y mientras conducía iba echando miradas a través del retrovisor para ver el espectáculo, parecía un taxista voyeur al que se le había subido en el taxi una pareja exhibicionista.
En una de esas miradas pude ver que mi mujer tenía su enorme polla en la mano que movía acompasadamente arriba y abajo mientras succionaba el capullo con la boca intentando en cada bocanada que el falo entrara un poco más en su garganta. Yo pensé: " Se va a ahogar ", pero parecía que poco a poco iba acomodando la garganta y acrecentando el ritmo de la mamada.
Yo continué con mi labor de conductor y tras unos momentos oí resoplar a Fernando y al mirar por el espejo vi la cara y el pelo de Ana lleno de la corrida mientras daba un tierno beso a la punta del capullo de Fernando.
Cuando me vio observando la escena se acercó a mí, abrió la boca que tenía llena de semen, y mirandome a través del retrovisor, cerró la boca tragó y dijo: " Cielo, ¿tienes algún pañuelo por ahí?, es para limpiarme un poco la lefa de Fernando. "
Yo le repondí: " Sí, claro. " y le pasé un paquete de pañuelos de papel que llevaba en la guantera.
Mientras ambos se recomponían vi que ya llegábamos a la discoteca, Fernando se dirigió a mí y dijo: " Déjanos en la puerta y ves a aparcar, quedamos en la barra de la pista del piso de abajo. "
Les dejé y me fui al parking.
CONTINUARÁ
La playa - parte 1.
La playa - parte 3.
Me extrañó que me enviara a mí al baño de señoras a buscarlo, pero supuse que quería hablar más con Fernando, por lo que me dirigí al baño y al llegar vi a una señora que salía y le expliqué si sería tan amable de mirar a ver si estaba el teléfono dentro. La señora se ofreció a mirar y en un par de minutos salió y me dijo que no había ningún teléfono. Le agradecí el gesto y me volví para la mesa. Según me acercaba pude ver que Fernando y Ana se estaban besando apasionadamente, mi mujer cogía a Fernando por detrás del cuello con una mano, y la otra mano la tenía bajo el mantel, él también tenía una mano bajo la mesa y con la otra sobaba descaradamente a mi mujer una teta por el lateral del vestido. Me acerqué y dije inocentemente: " He preguntado a una señora y me ha dicho que no estaba el móvil ".
Ana dejó de besar a Fernando y dijo: " Es verdad, lo siento cariño, pero lo llevaba al fondo del bolso y no lo había visto ".
En ese momento dejaron el sobeteo y recobraron la compostura y dirigiéndose a mí Ana me dijo: " Fernando dice que podemos ir a una discoteca cercana y cuando nos cansemos ir a un apartamento que tiene cerca de aquí, y continuar la noche allí ".
Yo hice un gesto de estar de acuerdo. Fernando se levantó (con un prominente bulto en el pantalón) y dijo: " Voy un momento al baño y pido la cuenta, yo invito ", y a continuación se dirigió hacia el baño. Al pasar vi que del bolsillo superior de su chaqueta colgaba algo, y al fijarme reconocí los brillantes del tanga de Ana , por lo que le dije: " ¡Ya te vale, te has ido al baño para quitarte el tanga y dárselo a Fernando! ".
Ana contestó: " Pues sí, la verdad es que ya llevaba un buen rato durante la cena metiéndome mano, me ha sugerido que me lo quitase y sólo he querido facilitarle las cosas, además cuando te has ido con la escusa del teléfono he aprovechado para sobarle la polla bajo la mesa. ¡No la recordaba tan grande!. Estoy chorreando, deseo que me la meta hasta que me haga perder el conocimiento ".
Cuando regresó Fernando nos levantamos, y al dirigirnos a la salida mi mujer cogía a Fernando por la cintura y él le cogía el culo con su mano por debajo del vestido aprovechando el pronunciado escote trasero del vestido. Yo iba detrás observando la escena, y la cara de sorpresa del maître que nos había recibido, al ver que salíamos con los papeles invertidos a como entramos.
Nos dirigimos a nuestro coche, y al subir yo me puse de conductor y ellos dos entraron al asiento trasero Fernando se inclinó hacia mí y me indicó el camino a seguir hasta la discoteca, y a continuación me dijo: " No vayas muy rápido, que quiero aprovechar el trayecto para que tu mujer me alivie un poco la tensión... "
Acto seguido dio un morreo a Ana mientras ésta empezó a sobarle el paquete sobre el pantalón. Yo arranqué el coche, y mientras conducía iba echando miradas a través del retrovisor para ver el espectáculo, parecía un taxista voyeur al que se le había subido en el taxi una pareja exhibicionista.
En una de esas miradas pude ver que mi mujer tenía su enorme polla en la mano que movía acompasadamente arriba y abajo mientras succionaba el capullo con la boca intentando en cada bocanada que el falo entrara un poco más en su garganta. Yo pensé: " Se va a ahogar ", pero parecía que poco a poco iba acomodando la garganta y acrecentando el ritmo de la mamada.
Yo continué con mi labor de conductor y tras unos momentos oí resoplar a Fernando y al mirar por el espejo vi la cara y el pelo de Ana lleno de la corrida mientras daba un tierno beso a la punta del capullo de Fernando.
Cuando me vio observando la escena se acercó a mí, abrió la boca que tenía llena de semen, y mirandome a través del retrovisor, cerró la boca tragó y dijo: " Cielo, ¿tienes algún pañuelo por ahí?, es para limpiarme un poco la lefa de Fernando. "
Yo le repondí: " Sí, claro. " y le pasé un paquete de pañuelos de papel que llevaba en la guantera.
Mientras ambos se recomponían vi que ya llegábamos a la discoteca, Fernando se dirigió a mí y dijo: " Déjanos en la puerta y ves a aparcar, quedamos en la barra de la pista del piso de abajo. "
Les dejé y me fui al parking.
CONTINUARÁ
La playa - parte 1.
La playa - parte 3.
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viernes, 24 de febrero de 2012
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